El Molino Amarillo, antes llamado Molino de Recas, es el último de los cuatro antiguos molinos ubicados en la Vega del río Tajuña. Estos dotan de finales del siglo XVIII y de los cuales sólo quedan en pie dos, uno en la localidad de Morata de Tajuña, ahora convertido en museo, y el nuestro, del que se conserva la estructura original, con sus tres arcos por donde circula el agua que hacía mover las grandes piedras que se utilizaban para moler todo tipo de grano.
Estas piedras han sido encontradas desperdigadas y semienterradas en los alrededores de la casa y se pueden ver apostadas en el jardín.
El agua sigue corriendo por debajo del molino, lo que nos hace posible imaginar cómo pudo ser hace cientos de años.